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Friday, August 19, 2011

Pollos caserita



Hace algunas semanas llevamos a mi hija al mercado, y no fue hasta que la encontre examinando curiosamente a los pollos que yacian en un mostrador que me puse a pensar en lo que ella estaria imaginando. Cuando era chica, acompa~aba a mi mama a la tienda de la pollera, a escoger un pollo vivo, para que ella luego, lo 'preparara', y posteriormente entregarnoslo en un paquete, tibio, y suave. Yo recibia el paquete y lo metia al bolso de mi mama. No me gustaba ir a la tienda de Carola, la pollera. El lugar olia a muerte.


Pero luego, al ir a casa, y de tener enfrente un buen estofado, ya ni me acordaba del espectaculo del que habia sido testigo mas temprano. Hoy, no creo que concientemente lleve a mi hija a un lugar, asi. No podria, y yo? No soy vegetariana aun, pero verdaderamente, no puedo tolerar en pensar en como llega esa pechuga tierna a mi plato. Asi que cada vez mas, me gustan los vegetales.

Sunday, August 14, 2011

Pueblitos




He conocido muchas ciudades, y muechos pueblecitos en diferentes lugares del mundo, y cada vez que conozco uno nuevo, no puedo dejar de pensar en como aprendi a disfrutar y apreciar los pueblos peque~os.




La culpa es de mis padres, especialmente mi papa. De peque~ita, mis papas nos llevaban constantemente a muchos lugares del Peru. Cuando se podia, ibamos mas lejos, y cuando no, nos quedabamos cerca a Lima. Asi conocimos lugares encantadores como Santa Eulalia, Sayan, Pucusana, muchos otros lugares que no eran los tradicionales lugares turisticos del momento, mas bien eran lugares escondidos cerca de otras ciudades o pueblos mas grandes. Comiamos en donde pudiesemos, a veces en casa de algun poblador que ofrecia un 'menu'. Una sopa, un guiso y un refresco eran suficientes. Y energias para el resto del dia. De regreso, una parada por la panaderia del pueblo a comprar rosquitas, galletas locales o alfajores, y terminabamos el paseo con broche de oro. Dormidas y exhaustos por el viajecito, regresabamos a casa, cargados de memorias que nos durarian toda la vida.


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Tuesday, August 02, 2011

Un jardin encantado y encantador...



Cuando ni~a, siempre fantaseaba con vivir en un jardin encantado, en donde los duendes, gnomos y otros personajes de fantasia habitaban. Me imaginaba a la vieja que vivia en el zapato y sus hijos. Hadas sobrevolando los cielos, cumpliendoles los deseos a los ni~os buenos. Galletas que servian de guarida a insectos humanizados. Estas imagenes se grabaron en mi cabeza y aun de adulta, me perseguian. Tanto asi que una vez, pude recrear un jardin con duendecillos, un lago y todo eso.


Este encantador jardin, se parecia en algo, y aunque mucho mas grande y mas sofisticado, este pedazo de mundo de fantasia, se encuentra en Disneylandia. Tiene un barquito, y tres casitas. No puedo terminar de imaginarme las muchisimas historias que inspirara este lugar. Simplemente fantastico.


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Thursday, June 23, 2011

Manolo's



Cuando estaba en el colegio, una de mis amigas solia invitarnos a todas a este restaurant por su cumplea~os. Era todo un evento. Primero ibamos al cine, al Pacifico, muy popular entonces y no muy lejos del Manolo's. Y luego a comer helados!


En el Manolo's (cuadra 6 de la avenida Larco), no solo servian helados, su especialidad son los churros, los rellenos y los azucarados. Para los cumplea~os acostumbraban servir un sundae con luces de Bengala y todo. No se imaginan lo divertido que era ver entrar al mozo con este descomunal helado.


Hace poco volvi a ir, despues de a~os, con mi esposo y mis hijos esta vez, y no me pedi el sundae de luces, pero si compartimos algo menos llamativo, pero que sabroso estuvo!


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Monday, May 04, 2009

Arequipa soy feliz en tu regazo....

Mansion del fundador

Valle Chilina


Queso helado

Acabo de regresar de un maravilloso fin de semana en la 'Ciudad Blanca', Arequipa, y debo confesar que he quedado gratamente impresionada, a pesar de que ya conocia la ciudad. Esta vez, sin embargo, regreso con mi familia y verdaderamente lo hemos pasado 'de pelicula'. El increible Valle del Colca, el santuario del Condor, Yanahuara, el hermoso paisaje de Chilina, la gente, la comida, la altitud, todo en conjunto ha logrado grabar memorias en el corazon de mi familia, que espero queden por siempre con nosotros, recordando con mucha nostalgia y esperando regresar con mas tiempo (y en mejor forma para poder realizar esas increibles caminatas por esos paisajes maravillosos) para disfrutar largo y tendido. Ya me ocupare con mas detalle de alguno de estos lugares mas adelante.

Con razon reza la cancion:

Cuando yo muera, que me entierren en tu suelo,y algún día bajo el cielo, unas flores crecerán;será mi alma asomándose a la vida,desde mi tierra queridapara ver a mi volcán.

Enlaces:

Todo sobre el Valle del Colca

Mas sobre Arequipa

Saturday, April 25, 2009

Un beso de mosa para ti...

Ayer me compre mi primer beso de mosa en mas de 20 años. Fue una experiencia unica. Ni mi hijita se resistio.

El comer un beso de mosa cuando yo era chica era todo un rito. Me imagino que todos los niños crean sus ritos propios para comer dulces, algunos comian las galletas coronitas removiendo las tapitas, comiendo el relleno primero y luego las galletas como sucede con las Oreo Cookies.

Pero el beso de mosa era unico. Chocolate relleno de crema de azucar.... yo se, yo se, es enfermizo, pero no habia placer mas dulce.

Una de mis amigas, esta pasando por un momento dificil, asi que a ella le envio un beso de mosa. Y si tu quieres uno tambien, pues alli esta.

Enlaces:

Como hacer un beso de mosa

Como comer una Oreo Cookie

Monday, April 06, 2009

Balde payaso



Este fin de semana viajo al Norte. Especificamente a Piura, por el fin de semana largo al igual que mucha gente en todo el territorio peruano. Hemos alquilado una casa en la playa en una villa que no visito hace muchos años y aun me sigo preparando para el viaje.

Entre las cosas que hubiese querido llevar, estaba el famoso balde payaso que me acompaño tantas veces a la playa. He recorrido todo Lima buscando uno y no lo he encontrado. Y es que este no es un juguete cualquiera. Con este balde he construido castillos, carreteras, ciudades y recuerdo haber pasado horas de juego bajo los rayos calientes del sol en alguna playa del litoral. Recuerdo haber llegado medio dormida a mi casa, llena de arena, y mi balde payaso, bien resguardado bajo mi brazo. La pala, la nariz del payaso, firmemente ajustada y la coladera, el cuello del payaso, seguramente atornillada en la base. El gorrito de mi balde era rojo.... y por el agujerito superior del gorro, pase rios y lagos segun yo, que decoraban la entrada de mis castillos o construia sistemas de seguridad, protegiendo a los ocupantes, de los muy-muyes que rondaban demasiado cerca para mi tranquilidad. Que tiempos aquellos. Ojala y aun pueda conseguir un balde payaso....

Friday, February 06, 2009

Caramelos de chicha

Apenas llegue a Lima, lo primero que hice fue comprarme una bolsota de caramelos de chicha. Inmediatamente me transporte a mis epocas del colegio.

Feliciano se llamaba mi 'proveedor'. El infaltable heladero de la puerta del colegio. Tenia de todo, al menos de todo lo que era importante en mi vida en esos dias. Lo que mas me interesaba eran por supuesto los caramelos de chicha, los de limon, las deliciosas cocadas, tostaditas y duritas, no esas aguadas que he probedo en Los Angeles. Tambien tenia las galletas de tornillito que eran unos botoncitos de vainilla riquisimos, y por supuesto los infaltables helados. Mis favoritos eran el Frio Rico, y las copas de Lucuma la Esmeralda y la de Vainilla con Mermelada; el Jet tambien era uno de mis favoritos.

Pero para poder disfrutar de estas delicias, tenia que tener dinero, y no siempre este era el caso. Y era alli en donde Feliciano jugaba un papel muy pero muy importante en la vida de un ni~o goloso. El te fiaba. Y sin estar seguro si le pagarias o no, el confiaba en ti. Fue la primera vez, que alguien confiaba asi, en el mundo de los negocios. Y es que con el no era: business es business pues, Feliciano te fiaba. Y yo siempre le pagaba. No habia manera de no hacerlo.

Me dijeron que Feliciano estuvo muy enfermo y que todos los alumnos y ex-alumnos de mi colegio se unieron para ayudarlo. Que bueno. El le endulzo la vida a tanta gente, no podia esperarse menos. Bueno mejor paro. Ya voy por mi quinto caramelo de chicha y la lengua empieza a cuartearse.....

Friday, October 10, 2008

La venganza de la carretilla

Yo soy de las personas que casi no consume alimentos en lugares que no cuenten con todos los permisos habidos y por haber para dispensar alimentos. Sin embargo, debo reconocer, que algunos de los cocineros mas conocidos y reconocidos en el Peru, se iniciaron asi, vendiendo en una carretilla. Este es el caso de algunas cebicherias que se iniciaron con una humilde carretilla y ahora cuentan con un local con todas las de la ley ademas de la reputacion que les asegura una clientela fiel y variada.
Cerca de mi casa, recuerdo, teniamos dos carretillas memorables, una era la del anticuchero. Como olvidar a este talentoso cocinero, maestro de la sazon y de las combinaciones legendarias. Preparaba unos higados a la parrilla, de muerrrrrrrte. Y una se~ora, no muy lejos del anticuchero, que preparaba el mejor escabeche de pescado que recuerdo haber probado. Ah! Y tambien recuerdo que el escabeche sabia mucho mejor, si era del dia anterior... y lo comiamos para el desayuno! No se como pude haber comido escabeche para el desayuno, pero cuando mi papa llegaba con el tupper (taper) lleno de escabeche con cebollitas y su cuarto de huevito duro, mmmmm... en casa tenian lugar peleas campales.

Regresando a las carretillas, no culpo a Gaston (Acurio), por necesitar honrar a estos personajes tan importantes dentro de la culinaria de mi pais. Dicen que la feria 'Peru Mucho Gusto' fue todo un exito y que las entradas se agotaron apenas iniciada. Que envidia, hubiese querido estar alli. Ahora, ellas, las carretillas, y no los cinco tenedores, son las reinas de la fiesta.

Enlaces:
Primera Feria Internacional Gastronomica de Lima (Publicacion de RPP)

Friday, September 21, 2007

El bus de la vida

Downtown, Los Angeles, California
Hoy vi pasar al bus de la vida. Y recuerdo con nostalgia cuando me subi por primera vez a uno.

Estaba yo chiquita, tenia como 12 a~os. Tenia miedo. No sabia si los extra~os que me rodeaban eran de confiar o no, y si llegaria bien a mi destino. Las cosas no han cambiado mucho desde entonces. Las mismas dudas llenan mi cabeza, pero despues de haber subido a muchos buses, y de haber bajado en varias paradas, haberme equivocado de rutas, incluso de haberme dormido en algunas de ellas, creo que ya empiezo a dominar el uso del bus. El temor ha desaparecido. Confiada, me subo en el y sabre que hacer si me equivoco al bajarme en el destino equivocado.

Cuantas veces hemos sentido ese temor profundo, al decidir a donde ir, que ruta tomar. Y alguna vez hemos dudado al invitar en este viaje a alguna persona mas, para que nos acompa~e.

Veo a mucha gente en el bus de la vida. Algunos viajan muy tranquilos, hasta se dan el lujo de tomarse una siestita. Algunos temerosos, chequean cada parada para no perderse. Algunos viajan solos, otros acompa~ados, pero todos aprendemos. Al fin, todos tendremos alguna vez que subirnos a ese bus. Y debemos llevar los mapas necesarios con nosotros para no perdernos.

Tuesday, May 01, 2007

Supermercado o mercadito?



Mercado Provenzal en el puerto de Antibes, Francia.

Hoy me toca hacer compras, y corro al supermercado antes de recoger a mi hijo del colegio. Alli encuentro de todo, bueno, casi de todo: los paquetes estan bien arregladitos, las carnes envueltas, las latas de salsa de tomate alineadas, pero algo me falta.
Se~orita, se~orita, no quiere llevar aji colorado? culantro molido? -recuerdo me interrumpian las vendedoras de especias en los mercados de mi barrio, alla en Lima. A un lado se arrimaban los costales de frijol canario, los deliciosos pallares de Ica, las lentejitas y uno hecha bolas por no saber que preparar ese dia. Decisiones, decisiones.
Ahora mi menu esta ya pre-planeado. La corvina o mejor dicho, el filete de corvina me espera bien envueltita y ya empaquetadita en el area de mariscos de mi supermercado local, relegada a la esquina mas esterilizada del departamento de pescados. Me tendre que desinfectar las manos para recogerla? Me pregunto.... y a~oro con melancolia los dias en los que casi casi me aventaban los peces en la cara, con ese olorcito a recien salido del mar, cuando aun tenian sus cabecitas puestas en su sitio.
La comida de mercado tambien es la mejor, aunque no siempre es la mas recomendable. Cuando era chica, recuerdo que el seco con frejoles mas delicioso que en mi vida probe fue el del mercadito de Piura. El cebiche mas memorable que recuerdo es el de Juanito, en el mercado de Jesus Maria. Y el jugo de pi~a mas refrescante que jamas haya probado, fue en Tumbes.
En mis viajes por otras ciudades, tambien he tenido la oportunidad de visitar los mercados artesanales locales. Cada uno tiene su encanto unico. La variedad de productos que uno encuentra alli es verdaderamente impresionante y si bien, no sera el lugarcito antisceptico asignado en una esquina blanquisima de un supermercado, la frescura, y la espontaneidad de los vendedores y lo que ellos venden parece influir en los sabores de sus productos. No hay nada que hacer, prefiero los mercaditos.
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Friday, December 01, 2006

Cool Toys, juguetes de moda



Ya se acerca la Navidad, la epoca de los buenos deseos, la epoca de noches de paz y de amor... la epoca de los regalos... no necesariamente en ese orden, pero una de las epocas mas locas del calendario. Todo empezo con una fiesta pagana que mergio con una religiosa y termino corvirtiendose en el icono del capitalismo. Los que mas se divierten son los niños por supuesto, con los regalos, los desfiles, los dulces y con las celebraciones en general. Los juguetes son infaltables en estos dias. Yo recuerdo que uno de los regalos mas memorables que recibi de niña, fue un juego de porcelana japonesa. Lo tenia guardado en la vitrina de la casa. Lo observaba con mucho orgullo cada dia... y ni me atrevia a jugar con el. Que habra sido de mi juego de te? No se, poco a poco me fui olvidando, y se quedo, en la vitrina de mi casa, aguardando el dia en el que lo estrenara.

En los años siguientes, recibi ropa, libros y cosas utiles, no mas juguetes. Siempre quise tener un Chicho Bello. Esos muñecos peladitos que se pusieron de moda en Lima. Me tuve que esperar algunos años para jugar con mi propio Chicho Bello de carne y hueso. El unico problema era que este Chicho Bello, ensusiaba todo y lloraba... mis dos Chicho Bellos crecieron y se volvieron Apachurritos. Ahora el mayor come como un condenado y el chiquito se pega en su Playstation. Como cambian los tiempos. Quiero un Chicho Bello.

Wednesday, September 27, 2006

Mi bici me lleva a todos lados

Costa de Marsella, Francia

Yo no fui una de esas niñas privilegiadas que tuvieron de todo cuando fueron pequeñas. Ciertamente, nunca tuve una bicicleta, pero esto no impidio que pasara horas paseando en una y soñando en algun dia tener una de esas bellezas en dos ruedas que me llevase al fin del mundo.

La primera bici que use, fue la de mis vecinos. El hermano de mi amiga me dejaba usar la suya de vez en cuando, y mi amiga y yo recorriamos las calles de mi barrio felices de la vida.

La bicicleta de una de mis primas era lindisima, muy nueva. En ella paseaba por el moderno barrio en el que ella vivia. Me sentia toda una reina. Iba rapidisimo, tan rapido que una vez me cai y me hice una herida grandota. Huellas de felicidad, decia mi mama.

La bici de mi otra prima me permitio hecharle ojo a su vecino que estaba buenisimo. Para ese entonces ya tenia yo 13 años, y los ojos muy vivos. Pasaba yo muy oronda delante de el, y sentia como sus ojos me perseguian. No se si por la bici o porque simplemente pasaba delante de el.

Ahora a mis titantos años, tengo una bici, para mi solita, que me lleva a pasear por los hermosos parques que quedan cerca de mi casa y esta vez voy con la mejor compañia posible: mis hijos (y a veces mi esposo). No hay nada como sentir el aire golpear suavmente mi rostro y jugar con mi cabello, a la vez que recorro a velocidad moderada el bellisimo paisaje que me rodea... soy feliz.

Friday, April 28, 2006

El Pan nuestro de cada dia


No me refiero al espiritual, a ese del que nos acordamos cuando entramos a una iglesia, hablo del pan pan... ese del vino vino? Ese mismo.

Que es lo que convierte a este producto de consumo humano en el remedio ideal para el hambre?

Sera la harina que una vez procesada por el cuerpo se convierte en el dulce elixir que una vez en la sangre recorre cada rinconcito de nuestro cuerpo? Sera el calor contenido del horno que minutos antes tosto su superficie convirtiendolo en ese crujiente y tibio manjar?

Mi padre era asiduo cacerito de la panaderia local de mi barrio a donde acudia religiosamente a comprar 10 panes franceses, de los calientitos, de esos que derretian la mantequilla Laive al contacto. (Sera mi pobre padre el culpable de mi adiccion?) A veces eran las rebanadas de queso Cajamarquino lo que convertian a mi "pan con queso" en el entremes mas delicioso que en mi vida hubiese probado. En ocaciones especiales era la mortadela la reina de los "lonchecitos" aquellos que compartia con mi familia o amigos. Una que otra vez, se servia junto con los riquisimos panes, tamales o relleno, y a veces, dependiendo de la ocasion, recibiamos encomiendas de Iquitos que significaba tomar el dichoso lonche con una rebanada de Paiche frito. Ahhhh.... tiempos aquellos. Hoy no hay mas pan frances. El pan que consumo es el de trigo, para mantener el Colesterol bajo. Solo dos rebanadas por si acaso, de esas bien flaquitas. No tengo Queso Cajamarquino ni mantequilla Laive, solo me acompaña el I can't believe is not butter, y el Light por si acaso, ni siquiera el regular. Pero los recuerdos de los lonchecitos sagrados de mi chiquititud me ayudan a pasar el te con Splenda que estoy a punto de terminar, en el desayuno. Como cambian los tiempos, y como cambiaron mis panes.

Wednesday, November 17, 2004

El chino de la esquina



No puedo evitar el recordar con nostalgia cuándo en algún momento durante mi niñez, mi madre, cocinera por excelencia, nos pidió por primera vez a mi hermana y a mi correr al "chino de la esquina" para comprarle un kilo de arroz.

El chino de la esquina no quedaba más que a unos cuántos metros de mi casa, sin embargo, el hecho ya de ser encargada una responsabilidad tan importante como la de establecer una transacción comercial, a mi tan temprana edad, era ya una importante paso, hacia la tan ansiada madurez. Y sería este tan pintoresco personaje el fiel testigo de aquella transformación que tomó lugar lentamente no sólo en mi, sino en muchos de los vecinos que acudíamos fielmente a su tienda en busca de algún producto de primera necesidad, o simplemente en busca de cualquier dulce barato que adquiríamos como pretexto para poder ver si el muchacho o muchacha por el que nuestro joven corazoncito latía estaba allí, o simplemente para calmar la sed producto de alguna caminata en un largo y caluroso día.

Es así como don Luis Wong (creo que así se llamaba), conoció a niños, luego a jóvenes, luego a padres, luego a niños que se convertiría en padres y también madres que se convertirían en padre y madre.

El buen chino de la esquina sabia y veía todo. Pero de un susurro no pasaba.

Estoy segura de que si Don Luis hubiera tenido la facilidad de palabra que yo tengo, Lima hubiera sido la capital de los crímenes pasionales. Pero no fue así. El silencio y la discreción absoluta reinaban en su tienda así como el humo de sus cigarrillos.

Un día aparecieron detrás de los estantes una joven mujer con un bebé en brazos y un pequeñín que corría por toda la tienda. Ella no hablaba nada de castellano y el pequeñín apenas hablaba, pero con el correr del tiempo aprendió rápidamente lo que debía y lo que no debía decir en castellano. Su padre no estaba contento.

El chino de la esquina era un personaje único, era el "enlace comercial" de nuestra cuadra. Allí podíamos encontrar de todo. Desde un tornillo, hasta un álbum para fotografías con tapas de cuero y adornos de nácar (made in Hong Kong). Juguetes que habían dejado de producirse hacía ya años, pero que dada la ubicación y la falta de publicidad para esta clase de productos no tradicionales de una bodega de vecindario, habían colectado valor y polvo a través de los años. Si se trataba de un regalo de último minuto, estoy segura de que el chino de la esquina tenía la solución.

Durante la época del régimen militar, en donde los artículos de primera necesidad escaseaban, don Luis siempre sacaba de apuros a las madres más dedicadas del barrio. Leche, arroz y huevos nunca faltarían en las mesas de mi barrio.

Don Luis también demostró que tenía su corazoncito. A pesar de ser un personaje de pocas palabras, en más de una ocasión presencié el lado sensible de este hombre. En una oportunidad un niño muy sucio llego a pedir una bebida. Don Luis se la sirvió, pero luego de haber consumido la última gota del dulce néctar, el muchachito informó a Don Luis en un tono muy bajo que no contaba con lo necesario para pagar. Yo logré captar la confesión haciendo un esfuerzo para oír. Luego de renegar por un minuto en su media lengua, Don Luis, cigarro en boca despedía al pequeño con un gesto de "esta bien, pelo aola vete". Muy discretamente, como para que nadie se enterara de lo sucedido.

En la tienda de la esquina se daban cita personajes únicos.

Una tarde, durante un ardiente día de verano unos amigos y yo nos encontrábamos bebiendo unas Inca Kolas. De pronto, y justo cuando nos encontrábamos enfrascados en una conversación muy entretenida, un personaje, sumamente sucio y maloliente se acercaba a uno de mis amigos y con una familiaridad única ¡zas! lo acorraló en abrazos y besos, quién por la rapidez de su accionar, no podía darse cuenta de que o quién se trataba. Herminia, se llamaba esta vieja conocida del vecindario, quién por su falta de coherencia en el hablar y pensar, y por sus constante demostraciones de afecto para con extraños, se había ganado el sobrenombre de Viviana Enamorada, en honor al personaje de la telenovela interpretado por Lucía Méndez.

En otra ocasión un ladrón carterista fue capturado en el mismísimo piso de la tienda. Esposas en mano, los policías escoltaron al malhechor hacia la estación policial de enfrente. Don Luis sonreía al observar lo transcurrido sin decir una sola palabra, sólo sonreía... y fumaba.

Una asoleada mañana de domingo, don Luis, cigarro en mano, discutió con la joven esposa que para entonces, ya se las sabía todas. No le tomo mucho tiempo en aprender las mañas del oficio de abarrotera y con el poco castellano que hablaba se defendía con sus clientes, pero esa mañana, algo había pasado. Los dos discutían en cantones. Las manos volaban en muchas direcciones, y las voces iban cada vez mas subiendo de tono. Es difícil saber cuando una pelea es en serio y cuando se mantiene una simple conversación cuando los interlocutores conversan en cantones. Ya más de una vez había preguntado con preocupación a la chinita si había algún problema ante las airadas discusiones, pero ella siempre desinflaba mi espíritu pacifista al confirmar que ella sólo preguntaba a su esposo por un producto.

Pero en este día en particular, el rostro de don Luis había cambiado de color. Se paseaba sin cesar de arriba para abajo en el angostísimo pasadizo de la tienda. La chinita despachaba a sus clientes cómo si nada.

De un momento a otro don Luis levantando la tranca de madera que separaba el mostrador con el pasillo que llevaba al interior de la tienda, se dirigió hacia la puerta principal de la tienda y caminando lentamente se alejo por la avenida dejando una estela de humo que se desvaneció por entre el bullicio de buses, vendedores de dulces, y gente corriendo de un lado para otro.

Nunca se supo exactamente que paso esa mañana, pero a partir de ese día, la tienda experimento cambios que hasta el momento no se habían visto hacer. Los productos eran renovados con regularidad. Nunca más nos tocaron huevos pasados ni gaseosas con cucarachas adentro, y el polvo que yacía en las repisas superiores desapareció por arte de magia. La chinita, Cecilia, como se llamaba la ahora ex-esposa de Don Luis, era la responsable.

Sus hijos crecieron poco a poco y fueron heredando la administración del local. Pero la transformación del local no paró hasta convertirse en lo que es ahora, un local en los que "los borrachos" del barrio se reúnen. El local ahora ofrece únicamente bebidas: una suerte de licorería.

No mas cuerdas de guitarra, desarmadores, talco para pies ni desodorantes, solo cerveza y algunas otras bebidas alcohólicas.

De Don Luis, no supimos nada mas, pero los recuerdos de las épocas en los que gozábamos con el popular privilegio de contar con nuestro propio "chino de la esquina" quedaron siempre con nosotros. Y de vez en cuando, en alguna reunión del barrio con viejos amigos recordamos a este intrigante personaje y nos preguntamos: -¿Que será de Don Luis?

Seguro que vendiendo huevos no tan frescos y "pan con antibiótico", como llamábamos al pan que ya empezaba a ponerse verde por la humedad.

Y con su distraída sonrisa preguntando: -Que quele...

Ya sabe Don Luis, Camarón que se duerme, amanece en el chifa.

Astrid V.
Anaheim, California
Agosto 2002

Wednesday, September 08, 2004

Santa Eulalia, an earthly paradise


I still remember our long walks along the flower fields of Santa Eulalia, a tiny town in the hills of Lima. I must have been seven years old when we went there for the first time.

It was during that time that I discovered history, and the passion that I later developed towards the facts surrounding world events was born. This is how I learned about this man named Winston Churchill and about how he was a fundamental part in the negotiations that took place during WWII. My father was to be blamed for it. We would walk for hours and hours and he would tell us all about the world and about times gone by, like no other teacher could. No wonder I came to love history so much.

The paths were filled with indescribable aromas ranging from the ones coming from the most humble origins to the truly exquisite aromas of Lavender and Gardenias. The classic roses would not only smell good but were also beautiful to see. And towards the end of Fall, the wholesome scent of dried Eucalyptus leaves breaking under our feet would fill our lungs with a breath of fresh clean air.

My little sister and I would each grab a stick and pretend we were fairies running away from elves and gnomes through the enchanted forest.

Every so often, we would discover a new path only to end up in a new location, far from our starting point, but for some reason, my father always seemed to know the way back.. Of course, he was the Kingdom’s Knight, leading the ‘ladies’ way. Guarding our lives with his own…
Santa Eulalia is a small village in the mountains of Lima, Peru. Its population is not very large, mostly composed of farmers.

In the middle of the village existed a very old school (I think the only one), and a small church. The old school was the perfect backdrop for our impromptu plays: my mother would be the teacher, my father, my sister and I were the students.

To get to the Santa Eulalia valley, my family and I would take a bus in Chosica, a small city about 25 miles from Lima. An hour later we would be arriving in the rural community’s main square.

Once in our final destination we would sit in one of the benches near the bus stop or walk around to stretch our legs from the long trip. My sister and I would run around, trying to catch up on any missed playtime. We were eager to start our adventure.

Normally, the long walks were preceded by a copious meal, prepared by a local family and served in their own house. This was an important part of the trip. These families fed visitors on the weekends, as a way of earning extra income. The meals were deliciously prepared. My mother would be especially careful inspecting the utensils and choosing the food. She was very health conscious and always wanted to make sure that the house in which we were eating was clean, had running water and the people preparing the food looked clean before letting us enter the property. We had to wash our hands and faces before feasting on the regional specialties. We had a complete course consisting of soup, a main entrée, and a beverage. After this, we were ready to go!

During the months of Spring and Summer, the water level of the Santa Eulalia river that fed the hydroelectric plant nearby was high and the river run a loud course. My parents didn’t let us near it fearing one of us may fall, but during the rest of the year we would sit under the trees, in the rocks nearby and ‘bake mud cakes’ or collect colorful stones. Once, my father found a fossilized mollusk. We proudly brought it home to keep as a precious trophy.

Often times, we brought books in our back packs and my father read stories out loud while we laid in blankets, along the banks of the river. We would fall asleep, soothed by the calming sound of the running waters, dreaming about beautiful princesses and dragons … Only to wake up later ready to inspect the territory conquered by our troops, always protected by our main Knight.

Many years have passed since we last visited Santa Eulalia. My family has changed: my father is no longer with us; I had moved to a new country to start a new life with my husband and two beautiful children.

The place is no longer what it was when we used to visit. I don’t even think the people of the town would open up their houses to welcome strangers so happily as they did many years ago. The plague of violence that afflicted the region as terrorist groups moved into the area in later years has caused very deep wounds in Peruvian society in general. A certain level of mistrust that never existed before is now perceived between residents and visitors.

There would be no more walks in Santa Eulalia’s hidden flower trails for fear of encountering any remaining guerrilla members of the terrorist group known ironically as “Shining Path”. No more badminton matches between my parents and us in the main plaza, I know, but the precious memories remain strong in our hearts, as if it just happened yesterday.

The wisdom, that I acquired in the rooms of that rustic school, the prayers said in that countryside church, even the people we met in our magic path, have a special meaning to me.

As an adult, I will try to re-create such memories for my children. These may not take place in Santa Eulalia, but I am hoping to pass on the essence of these life experiences.

My days are now hectic and I realize that responsibilities have doubled if not tripled for the traditional families, including mine.

It is when I am in the middle of a crisis that I sit down, reminiscing on the days in which I literally took a trip to an earthly paradise and felt life, as God meant life to be felt by a child. And it’s because of these memories that I come out of my trance re-energized, filled with a special kind of force, with love, thinking how lucky I was, for being given this chance in life.