Friday, August 19, 2011
Pollos caserita
Sunday, August 14, 2011
Pueblitos
Tuesday, August 02, 2011
Un jardin encantado y encantador...

Thursday, June 23, 2011
Manolo's

Monday, May 04, 2009
Arequipa soy feliz en tu regazo....
Queso helado
Acabo de regresar de un maravilloso fin de semana en la 'Ciudad Blanca', Arequipa, y debo confesar que he quedado gratamente impresionada, a pesar de que ya conocia la ciudad. Esta vez, sin embargo, regreso con mi familia y verdaderamente lo hemos pasado 'de pelicula'. El increible Valle del Colca, el santuario del Condor, Yanahuara, el hermoso paisaje de Chilina, la gente, la comida, la altitud, todo en conjunto ha logrado grabar memorias en el corazon de mi familia, que espero queden por siempre con nosotros, recordando con mucha nostalgia y esperando regresar con mas tiempo (y en mejor forma para poder realizar esas increibles caminatas por esos paisajes maravillosos) para disfrutar largo y tendido. Ya me ocupare con mas detalle de alguno de estos lugares mas adelante.
Con razon reza la cancion:
Cuando yo muera, que me entierren en tu suelo,y algún día bajo el cielo, unas flores crecerán;será mi alma asomándose a la vida,desde mi tierra queridapara ver a mi volcán.
Enlaces:
Saturday, April 25, 2009
Un beso de mosa para ti...
Ayer me compre mi primer beso de mosa en mas de 20 años. Fue una experiencia unica. Ni mi hijita se resistio.El comer un beso de mosa cuando yo era chica era todo un rito. Me imagino que todos los niños crean sus ritos propios para comer dulces, algunos comian las galletas coronitas removiendo las tapitas, comiendo el relleno primero y luego las galletas como sucede con las Oreo Cookies.
Pero el beso de mosa era unico. Chocolate relleno de crema de azucar.... yo se, yo se, es enfermizo, pero no habia placer mas dulce.
Una de mis amigas, esta pasando por un momento dificil, asi que a ella le envio un beso de mosa. Y si tu quieres uno tambien, pues alli esta.
Enlaces:
Como hacer un beso de mosa
Como comer una Oreo Cookie
Monday, April 06, 2009
Balde payaso

Este fin de semana viajo al Norte. Especificamente a Piura, por el fin de semana largo al igual que mucha gente en todo el territorio peruano. Hemos alquilado una casa en la playa en una villa que no visito hace muchos años y aun me sigo preparando para el viaje.
Entre las cosas que hubiese querido llevar, estaba el famoso balde payaso que me acompaño tantas veces a la playa. He recorrido todo Lima buscando uno y no lo he encontrado. Y es que este no es un juguete cualquiera. Con este balde he construido castillos, carreteras, ciudades y recuerdo haber pasado horas de juego bajo los rayos calientes del sol en alguna playa del litoral. Recuerdo haber llegado medio dormida a mi casa, llena de arena, y mi balde payaso, bien resguardado bajo mi brazo. La pala, la nariz del payaso, firmemente ajustada y la coladera, el cuello del payaso, seguramente atornillada en la base. El gorrito de mi balde era rojo.... y por el agujerito superior del gorro, pase rios y lagos segun yo, que decoraban la entrada de mis castillos o construia sistemas de seguridad, protegiendo a los ocupantes, de los muy-muyes que rondaban demasiado cerca para mi tranquilidad. Que tiempos aquellos. Ojala y aun pueda conseguir un balde payaso....
Friday, February 06, 2009
Caramelos de chicha
Apenas llegue a Lima, lo primero que hice fue comprarme una bolsota de caramelos de chicha. Inmediatamente me transporte a mis epocas del colegio.Feliciano se llamaba mi 'proveedor'. El infaltable heladero de la puerta del colegio. Tenia de todo, al menos de todo lo que era importante en mi vida en esos dias. Lo que mas me interesaba eran por supuesto los caramelos de chicha, los de limon, las deliciosas cocadas, tostaditas y duritas, no esas aguadas que he probedo en Los Angeles. Tambien tenia las galletas de tornillito que eran unos botoncitos de vainilla riquisimos, y por supuesto los infaltables helados. Mis favoritos eran el Frio Rico, y las copas de Lucuma la Esmeralda y la de Vainilla con Mermelada; el Jet tambien era uno de mis favoritos.
Pero para poder disfrutar de estas delicias, tenia que tener dinero, y no siempre este era el caso. Y era alli en donde Feliciano jugaba un papel muy pero muy importante en la vida de un ni~o goloso. El te fiaba. Y sin estar seguro si le pagarias o no, el confiaba en ti. Fue la primera vez, que alguien confiaba asi, en el mundo de los negocios. Y es que con el no era: business es business pues, Feliciano te fiaba. Y yo siempre le pagaba. No habia manera de no hacerlo.
Me dijeron que Feliciano estuvo muy enfermo y que todos los alumnos y ex-alumnos de mi colegio se unieron para ayudarlo. Que bueno. El le endulzo la vida a tanta gente, no podia esperarse menos. Bueno mejor paro. Ya voy por mi quinto caramelo de chicha y la lengua empieza a cuartearse.....
Friday, October 10, 2008
La venganza de la carretilla
Yo soy de las personas que casi no consume alimentos en lugares que no cuenten con todos los permisos habidos y por haber para dispensar alimentos. Sin embargo, debo reconocer, que algunos de los cocineros mas conocidos y reconocidos en el Peru, se iniciaron asi, vendiendo en una carretilla. Este es el caso de algunas cebicherias que se iniciaron con una humilde carretilla y ahora cuentan con un local con todas las de la ley ademas de la reputacion que les asegura una clientela fiel y variada.Cerca de mi casa, recuerdo, teniamos dos carretillas memorables, una era la del anticuchero. Como olvidar a este talentoso cocinero, maestro de la sazon y de las combinaciones legendarias. Preparaba unos higados a la parrilla, de muerrrrrrrte. Y una se~ora, no muy lejos del anticuchero, que preparaba el mejor escabeche de pescado que recuerdo haber probado. Ah! Y tambien recuerdo que el escabeche sabia mucho mejor, si era del dia anterior... y lo comiamos para el desayuno! No se como pude haber comido escabeche para el desayuno, pero cuando mi papa llegaba con el tupper (taper) lleno de escabeche con cebollitas y su cuarto de huevito duro, mmmmm... en casa tenian lugar peleas campales.
Regresando a las carretillas, no culpo a Gaston (Acurio), por necesitar honrar a estos personajes tan importantes dentro de la culinaria de mi pais. Dicen que la feria 'Peru Mucho Gusto' fue todo un exito y que las entradas se agotaron apenas iniciada. Que envidia, hubiese querido estar alli. Ahora, ellas, las carretillas, y no los cinco tenedores, son las reinas de la fiesta.
Enlaces:
Primera Feria Internacional Gastronomica de Lima (Publicacion de RPP)
Friday, September 21, 2007
El bus de la vida
Estaba yo chiquita, tenia como 12 a~os. Tenia miedo. No sabia si los extra~os que me rodeaban eran de confiar o no, y si llegaria bien a mi destino. Las cosas no han cambiado mucho desde entonces. Las mismas dudas llenan mi cabeza, pero despues de haber subido a muchos buses, y de haber bajado en varias paradas, haberme equivocado de rutas, incluso de haberme dormido en algunas de ellas, creo que ya empiezo a dominar el uso del bus. El temor ha desaparecido. Confiada, me subo en el y sabre que hacer si me equivoco al bajarme en el destino equivocado.
Cuantas veces hemos sentido ese temor profundo, al decidir a donde ir, que ruta tomar. Y alguna vez hemos dudado al invitar en este viaje a alguna persona mas, para que nos acompa~e.
Veo a mucha gente en el bus de la vida. Algunos viajan muy tranquilos, hasta se dan el lujo de tomarse una siestita. Algunos temerosos, chequean cada parada para no perderse. Algunos viajan solos, otros acompa~ados, pero todos aprendemos. Al fin, todos tendremos alguna vez que subirnos a ese bus. Y debemos llevar los mapas necesarios con nosotros para no perdernos.
Tuesday, May 01, 2007
Supermercado o mercadito?

Mercado Provenzal en el puerto de Antibes, Francia.
Friday, December 01, 2006
Cool Toys, juguetes de moda

Ya se acerca la Navidad, la epoca de los buenos deseos, la epoca de noches de paz y de amor... la epoca de los regalos... no necesariamente en ese orden, pero una de las epocas mas locas del calendario. Todo empezo con una fiesta pagana que mergio con una religiosa y termino corvirtiendose en el icono del capitalismo. Los que mas se divierten son los niños por supuesto, con los regalos, los desfiles, los dulces y con las celebraciones en general. Los juguetes son infaltables en estos dias. Yo recuerdo que uno de los regalos mas memorables que recibi de niña, fue un juego de porcelana japonesa. Lo tenia guardado en la vitrina de la casa. Lo observaba con mucho orgullo cada dia... y ni me atrevia a jugar con el. Que habra sido de mi juego de te? No se, poco a poco me fui olvidando, y se quedo, en la vitrina de mi casa, aguardando el dia en el que lo estrenara.
En los años siguientes, recibi ropa, libros y cosas utiles, no mas juguetes. Siempre quise tener un Chicho Bello. Esos muñecos peladitos que se pusieron de moda en Lima. Me tuve que esperar algunos años para jugar con mi propio Chicho Bello de carne y hueso. El unico problema era que este Chicho Bello, ensusiaba todo y lloraba... mis dos Chicho Bellos crecieron y se volvieron Apachurritos. Ahora el mayor come como un condenado y el chiquito se pega en su Playstation. Como cambian los tiempos. Quiero un Chicho Bello.
Wednesday, September 27, 2006
Mi bici me lleva a todos lados
Yo no fui una de esas niñas privilegiadas que tuvieron de todo cuando fueron pequeñas. Ciertamente, nunca tuve una bicicleta, pero esto no impidio que pasara horas paseando en una y soñando en algun dia tener una de esas bellezas en dos ruedas que me llevase al fin del mundo.
La primera bici que use, fue la de mis vecinos. El hermano de mi amiga me dejaba usar la suya de vez en cuando, y mi amiga y yo recorriamos las calles de mi barrio felices de la vida.
La bicicleta de una de mis primas era lindisima, muy nueva. En ella paseaba por el moderno barrio en el que ella vivia. Me sentia toda una reina. Iba rapidisimo, tan rapido que una vez me cai y me hice una herida grandota. Huellas de felicidad, decia mi mama.
La bici de mi otra prima me permitio hecharle ojo a su vecino que estaba buenisimo. Para ese entonces ya tenia yo 13 años, y los ojos muy vivos. Pasaba yo muy oronda delante de el, y sentia como sus ojos me perseguian. No se si por la bici o porque simplemente pasaba delante de el.
Ahora a mis titantos años, tengo una bici, para mi solita, que me lleva a pasear por los hermosos parques que quedan cerca de mi casa y esta vez voy con la mejor compañia posible: mis hijos (y a veces mi esposo). No hay nada como sentir el aire golpear suavmente mi rostro y jugar con mi cabello, a la vez que recorro a velocidad moderada el bellisimo paisaje que me rodea... soy feliz.
Friday, April 28, 2006
El Pan nuestro de cada dia

No me refiero al espiritual, a ese del que nos acordamos cuando entramos a una iglesia, hablo del pan pan... ese del vino vino? Ese mismo.
Que es lo que convierte a este producto de consumo humano en el remedio ideal para el hambre?
Sera la harina que una vez procesada por el cuerpo se convierte en el dulce elixir que una vez en la sangre recorre cada rinconcito de nuestro cuerpo? Sera el calor contenido del horno que minutos antes tosto su superficie convirtiendolo en ese crujiente y tibio manjar?
Mi padre era asiduo cacerito de la panaderia local de mi barrio a donde acudia religiosamente a comprar 10 panes franceses, de los calientitos, de esos que derretian la mantequilla Laive al contacto. (Sera mi pobre padre el culpable de mi adiccion?) A veces eran las rebanadas de queso Cajamarquino lo que convertian a mi "pan con queso" en el entremes mas delicioso que en mi vida hubiese probado. En ocaciones especiales era la mortadela la reina de los "lonchecitos" aquellos que compartia con mi familia o amigos. Una que otra vez, se servia junto con los riquisimos panes, tamales o relleno, y a veces, dependiendo de la ocasion, recibiamos encomiendas de Iquitos que significaba tomar el dichoso lonche con una rebanada de Paiche frito. Ahhhh.... tiempos aquellos. Hoy no hay mas pan frances. El pan que consumo es el de trigo, para mantener el Colesterol bajo. Solo dos rebanadas por si acaso, de esas bien flaquitas. No tengo Queso Cajamarquino ni mantequilla Laive, solo me acompaña el I can't believe is not butter, y el Light por si acaso, ni siquiera el regular. Pero los recuerdos de los lonchecitos sagrados de mi chiquititud me ayudan a pasar el te con Splenda que estoy a punto de terminar, en el desayuno. Como cambian los tiempos, y como cambiaron mis panes.
Wednesday, November 17, 2004
El chino de la esquina
No puedo evitar el recordar con nostalgia cuándo en algún momento durante mi niñez, mi madre, cocinera por excelencia, nos pidió por primera vez a mi hermana y a mi correr al "chino de la esquina" para comprarle un kilo de arroz.
El chino de la esquina no quedaba más que a unos cuántos metros de mi casa, sin embargo, el hecho ya de ser encargada una responsabilidad tan importante como la de establecer una transacción comercial, a mi tan temprana edad, era ya una importante paso, hacia la tan ansiada madurez. Y sería este tan pintoresco personaje el fiel testigo de aquella transformación que tomó lugar lentamente no sólo en mi, sino en muchos de los vecinos que acudíamos fielmente a su tienda en busca de algún producto de primera necesidad, o simplemente en busca de cualquier dulce barato que adquiríamos como pretexto para poder ver si el muchacho o muchacha por el que nuestro joven corazoncito latía estaba allí, o simplemente para calmar la sed producto de alguna caminata en un largo y caluroso día.
Es así como don Luis Wong (creo que así se llamaba), conoció a niños, luego a jóvenes, luego a padres, luego a niños que se convertiría en padres y también madres que se convertirían en padre y madre.
El buen chino de la esquina sabia y veía todo. Pero de un susurro no pasaba.
Estoy segura de que si Don Luis hubiera tenido la facilidad de palabra que yo tengo, Lima hubiera sido la capital de los crímenes pasionales. Pero no fue así. El silencio y la discreción absoluta reinaban en su tienda así como el humo de sus cigarrillos.
Un día aparecieron detrás de los estantes una joven mujer con un bebé en brazos y un pequeñín que corría por toda la tienda. Ella no hablaba nada de castellano y el pequeñín apenas hablaba, pero con el correr del tiempo aprendió rápidamente lo que debía y lo que no debía decir en castellano. Su padre no estaba contento.
El chino de la esquina era un personaje único, era el "enlace comercial" de nuestra cuadra. Allí podíamos encontrar de todo. Desde un tornillo, hasta un álbum para fotografías con tapas de cuero y adornos de nácar (made in Hong Kong). Juguetes que habían dejado de producirse hacía ya años, pero que dada la ubicación y la falta de publicidad para esta clase de productos no tradicionales de una bodega de vecindario, habían colectado valor y polvo a través de los años. Si se trataba de un regalo de último minuto, estoy segura de que el chino de la esquina tenía la solución.
Durante la época del régimen militar, en donde los artículos de primera necesidad escaseaban, don Luis siempre sacaba de apuros a las madres más dedicadas del barrio. Leche, arroz y huevos nunca faltarían en las mesas de mi barrio.
Don Luis también demostró que tenía su corazoncito. A pesar de ser un personaje de pocas palabras, en más de una ocasión presencié el lado sensible de este hombre. En una oportunidad un niño muy sucio llego a pedir una bebida. Don Luis se la sirvió, pero luego de haber consumido la última gota del dulce néctar, el muchachito informó a Don Luis en un tono muy bajo que no contaba con lo necesario para pagar. Yo logré captar la confesión haciendo un esfuerzo para oír. Luego de renegar por un minuto en su media lengua, Don Luis, cigarro en boca despedía al pequeño con un gesto de "esta bien, pelo aola vete". Muy discretamente, como para que nadie se enterara de lo sucedido.
En la tienda de la esquina se daban cita personajes únicos.
Una tarde, durante un ardiente día de verano unos amigos y yo nos encontrábamos bebiendo unas Inca Kolas. De pronto, y justo cuando nos encontrábamos enfrascados en una conversación muy entretenida, un personaje, sumamente sucio y maloliente se acercaba a uno de mis amigos y con una familiaridad única ¡zas! lo acorraló en abrazos y besos, quién por la rapidez de su accionar, no podía darse cuenta de que o quién se trataba. Herminia, se llamaba esta vieja conocida del vecindario, quién por su falta de coherencia en el hablar y pensar, y por sus constante demostraciones de afecto para con extraños, se había ganado el sobrenombre de Viviana Enamorada, en honor al personaje de la telenovela interpretado por Lucía Méndez.
En otra ocasión un ladrón carterista fue capturado en el mismísimo piso de la tienda. Esposas en mano, los policías escoltaron al malhechor hacia la estación policial de enfrente. Don Luis sonreía al observar lo transcurrido sin decir una sola palabra, sólo sonreía... y fumaba.
Una asoleada mañana de domingo, don Luis, cigarro en mano, discutió con la joven esposa que para entonces, ya se las sabía todas. No le tomo mucho tiempo en aprender las mañas del oficio de abarrotera y con el poco castellano que hablaba se defendía con sus clientes, pero esa mañana, algo había pasado. Los dos discutían en cantones. Las manos volaban en muchas direcciones, y las voces iban cada vez mas subiendo de tono. Es difícil saber cuando una pelea es en serio y cuando se mantiene una simple conversación cuando los interlocutores conversan en cantones. Ya más de una vez había preguntado con preocupación a la chinita si había algún problema ante las airadas discusiones, pero ella siempre desinflaba mi espíritu pacifista al confirmar que ella sólo preguntaba a su esposo por un producto.
Pero en este día en particular, el rostro de don Luis había cambiado de color. Se paseaba sin cesar de arriba para abajo en el angostísimo pasadizo de la tienda. La chinita despachaba a sus clientes cómo si nada.
De un momento a otro don Luis levantando la tranca de madera que separaba el mostrador con el pasillo que llevaba al interior de la tienda, se dirigió hacia la puerta principal de la tienda y caminando lentamente se alejo por la avenida dejando una estela de humo que se desvaneció por entre el bullicio de buses, vendedores de dulces, y gente corriendo de un lado para otro.
Nunca se supo exactamente que paso esa mañana, pero a partir de ese día, la tienda experimento cambios que hasta el momento no se habían visto hacer. Los productos eran renovados con regularidad. Nunca más nos tocaron huevos pasados ni gaseosas con cucarachas adentro, y el polvo que yacía en las repisas superiores desapareció por arte de magia. La chinita, Cecilia, como se llamaba la ahora ex-esposa de Don Luis, era la responsable.
Sus hijos crecieron poco a poco y fueron heredando la administración del local. Pero la transformación del local no paró hasta convertirse en lo que es ahora, un local en los que "los borrachos" del barrio se reúnen. El local ahora ofrece únicamente bebidas: una suerte de licorería.
No mas cuerdas de guitarra, desarmadores, talco para pies ni desodorantes, solo cerveza y algunas otras bebidas alcohólicas.
De Don Luis, no supimos nada mas, pero los recuerdos de las épocas en los que gozábamos con el popular privilegio de contar con nuestro propio "chino de la esquina" quedaron siempre con nosotros. Y de vez en cuando, en alguna reunión del barrio con viejos amigos recordamos a este intrigante personaje y nos preguntamos: -¿Que será de Don Luis?
Seguro que vendiendo huevos no tan frescos y "pan con antibiótico", como llamábamos al pan que ya empezaba a ponerse verde por la humedad.
Y con su distraída sonrisa preguntando: -Que quele...
Ya sabe Don Luis, Camarón que se duerme, amanece en el chifa.
Astrid V.
Anaheim, California
Agosto 2002
Wednesday, September 08, 2004
Santa Eulalia, an earthly paradise
I still remember our long walks along the flower fields of Santa Eulalia, a tiny town in the hills of Lima. I must have been seven years old when we went there for the first time.
It was during that time that I discovered history, and the passion that I later developed towards the facts surrounding world events was born. This is how I learned about this man named Winston Churchill and about how he was a fundamental part in the negotiations that took place during WWII. My father was to be blamed for it. We would walk for hours and hours and he would tell us all about the world and about times gone by, like no other teacher could. No wonder I came to love history so much.
The paths were filled with indescribable aromas ranging from the ones coming from the most humble origins to the truly exquisite aromas of Lavender and Gardenias. The classic roses would not only smell good but were also beautiful to see. And towards the end of Fall, the wholesome scent of dried Eucalyptus leaves breaking under our feet would fill our lungs with a breath of fresh clean air.
My little sister and I would each grab a stick and pretend we were fairies running away from elves and gnomes through the enchanted forest.
Every so often, we would discover a new path only to end up in a new location, far from our starting point, but for some reason, my father always seemed to know the way back.. Of course, he was the Kingdom’s Knight, leading the ‘ladies’ way. Guarding our lives with his own…
Santa Eulalia is a small village in the mountains of Lima, Peru. Its population is not very large, mostly composed of farmers.
In the middle of the village existed a very old school (I think the only one), and a small church. The old school was the perfect backdrop for our impromptu plays: my mother would be the teacher, my father, my sister and I were the students.
To get to the Santa Eulalia valley, my family and I would take a bus in Chosica, a small city about 25 miles from Lima. An hour later we would be arriving in the rural community’s main square.
Once in our final destination we would sit in one of the benches near the bus stop or walk around to stretch our legs from the long trip. My sister and I would run around, trying to catch up on any missed playtime. We were eager to start our adventure.
Normally, the long walks were preceded by a copious meal, prepared by a local family and served in their own house. This was an important part of the trip. These families fed visitors on the weekends, as a way of earning extra income. The meals were deliciously prepared. My mother would be especially careful inspecting the utensils and choosing the food. She was very health conscious and always wanted to make sure that the house in which we were eating was clean, had running water and the people preparing the food looked clean before letting us enter the property. We had to wash our hands and faces before feasting on the regional specialties. We had a complete course consisting of soup, a main entrée, and a beverage. After this, we were ready to go!
During the months of Spring and Summer, the water level of the Santa Eulalia river that fed the hydroelectric plant nearby was high and the river run a loud course. My parents didn’t let us near it fearing one of us may fall, but during the rest of the year we would sit under the trees, in the rocks nearby and ‘bake mud cakes’ or collect colorful stones. Once, my father found a fossilized mollusk. We proudly brought it home to keep as a precious trophy.
Often times, we brought books in our back packs and my father read stories out loud while we laid in blankets, along the banks of the river. We would fall asleep, soothed by the calming sound of the running waters, dreaming about beautiful princesses and dragons … Only to wake up later ready to inspect the territory conquered by our troops, always protected by our main Knight.
The place is no longer what it was when we used to visit. I don’t even think the people of the town would open up their houses to welcome strangers so happily as they did many years ago. The plague of violence that afflicted the region as terrorist groups moved into the area in later years has caused very deep wounds in Peruvian society in general. A certain level of mistrust that never existed before is now perceived between residents and visitors.
There would be no more walks in Santa Eulalia’s hidden flower trails for fear of encountering any remaining guerrilla members of the terrorist group known ironically as “Shining Path”. No more badminton matches between my parents and us in the main plaza, I know, but the precious memories remain strong in our hearts, as if it just happened yesterday.
The wisdom, that I acquired in the rooms of that rustic school, the prayers said in that countryside church, even the people we met in our magic path, have a special meaning to me.
As an adult, I will try to re-create such memories for my children. These may not take place in Santa Eulalia, but I am hoping to pass on the essence of these life experiences.
My days are now hectic and I realize that responsibilities have doubled if not tripled for the traditional families, including mine.
It is when I am in the middle of a crisis that I sit down, reminiscing on the days in which I literally took a trip to an earthly paradise and felt life, as God meant life to be felt by a child. And it’s because of these memories that I come out of my trance re-energized, filled with a special kind of force, with love, thinking how lucky I was, for being given this chance in life.





